Blogs de autor, redes de público
Existen dos grandes modelos de comunicación: la conversación cara a cara y la enmascarada, la directa y la programada. A la primera categoría pertenecen: la llamada telefónica, el chat o la vídeoconferencia. A la segunda: la carta, el email, los SMS, Twitter y por supuesto la estrategia RSS. Existen otras muchas variables que complicarían esta clasificación simplista, desde el carácter uni|bi|multi-lateral a la dirección horizontal o vertical. Pero para el caso nos quedamos con estos dos modelos que acercan o alejan (en el espacio o el tiempo) a los protagonistas del intercambio.
De entrada, el modelo A (cara a cara, inmediato, físico) me parece más primitivo, aunque también más expuesto: razón por la que el directo casi ha desaparecido de la televisión. Seguramente durante siglos la Humanidad, descontando a una minoría ínfima que sabía leer y escribir, no dispuso de ningún otro. El modelo B (diferido, simbólico y por tanto virtual) exige algún tipo de elaboración, una distancia que actúa como filtro, y el dominio de herramientas como la escritura.
Siempre me ha llamado la atención la dualidad que ofrece casi desde su nacimiento el teléfono móvil: el emisor puede elegir entre llamar (A) o enviar un mensaje (B) Y por lo mismo creo que esta es una de las claves de su apabullante éxito. Un dispositivo o tecnología que nos permite escoger en cada momento y según quien sea el destinatario o el objetivo de la comunicación, entre el modelo A y el B, entre la presencia y la discreción del mensaje entregado sin confirmación de recibo. Igualmente, Twitter debe parte de su fascinación a que añade asincronía a la mensajería instantánea. Twitter es un “messenger” diferido y abierto, liberado de la obligación del contacto.
Vamos hacia ahí. La conversación cara a cara (gritos e insultos incluidos, aunque también con palabras de amor: la voz como elemento de seducción) siempre ha existido, pero la comunicación diferida la hemos inventado. El modelo B es hijo de la cultura, y por tanto más evolucionado. Como los blogs, diarios abiertos al mundo donde el autor se expresa sin la presión de la inmediatez.
Los blogs son cartas a usuarios por descubrir, SMS destinados a quien quiera leerlos, emails en busca de receptor. También los comentarios, que tejen una red atravesada por el tiempo, por la necesidad de moderación en algunos casos, o por las sucesivas visitas al post que funcionan como un cartero: hay (o no) un nuevo comentario.
Las redes, sin embargo, me parecen más promiscuas, un modelo técnicamente B pero sicológicamente A por la cantidad de adrenalina que los moviliza en cualquier dirección.
Internet ha añadido ubicuidad a nuestra comunicación: poder leer el correo (o Twiter, o la prensa) desde cualquier punto del mundo y dispositivo en el momento que queramos. En este sentido, la ubicuidad es el elemento líquido del actual capitalismo neoliberal y globalizado. Vamos también hacia ahí, hacia un consumo diferido y ubicuo de la información. Quiero elegir dónde, cuándo y cómo la recibo, en una época en que el usuario es el rey. No sólo de la web 2.0, sino de toda la economía consumista.
Desde esta perspectiva, el blog sale peor parado. El blog es personal y moldea lentamente una audiencia afín a esta personalidad. Para crecer necesita paciencia y humildad, frente a la embestida empresarial de las redes, mucho más potentes desde el punto de vista comercial.
El blog es, debería ser, de autor, y necesita el filtro del modelo B. Las redes son de público y aspiran a la efervescencia del modelo A.


19 de Noviembre de 2008 a las 6:20 pm
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27 de Noviembre de 2008 a las 11:39 am
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7 de Diciembre de 2008 a las 4:31 am
También se les suele llamar comunicación síncrona (A) y asíncrona (B). En mi opinión, la comunicación del tipo B es más efectiva de cara a la eficiencia laboral (hay menos oportunidades para desviarse de las cuestiones que se manejan y entretenerse con otros asuntos), mientras que las del tipo A me parecen infinitamente superiores para las relaciones humanas (con los amigos, en pareja, la familia…), en las que entretenerse con los detalles es casi lo fundamental.
Muy interesante post.
Saludos.