¿Las redes sociales se especializan mientras los blogs se dejan de lado?
Una semana llevamos ya discutiendo la muerte de los blogs a manos de las redes sociales. Una discusión que muchos consideran desproporcionada, pero que ya se ha planteado antes. Una muerte que, todo vaya por delante, no comparto, aunque soy consciente de que las cosas están cambiando. Los seres humanos nos dejamos llevar por las modas y el destino parece estar marcado por las tendencias. Por esto, se habla ahora de la muerte de los blogs ante el nuevo boom, las redes sociales.
Las redes sociales se especializan
Gran parte de la culpa de todo esto la tiene la especialización de las redes sociales. Hasta ahora, estábamos acostumbrados a entramados sociales de comunicación a distancia a través de dispositivos digitales totalmente generalista que te permitía un día entablar una relación con un pastor de ovejas neozelandés y, al siguiente, hablar con tu vecino. Las mismas redes en las que había que navegar mucho tiempo para encontrar canales temáticos en los que relacionarte con personas con las que compartías algún tipo de afición o preocupación, un nexo más allá del mero hecho de estar dados de alta en un servicio web.
Ahora todo ha cambiado. Las redes sociales generalistas y mundiales siguen con su supremacía global, como se puede ver en casos como Facebook o MySpace. Sin embargo, estos sitios están viendo como cada día se tienen que conformar con dominar el mundo con una porción del pastel mucho más pequeña. Las redes sociales se están haciendo locales, algo que permite a los usuarios simplemente potenciar sus habilidades comunicativas de su entorno 1.0, y temáticas, que permiten romper las barreras geográficas pero que mantienen la conversación dentro de un mismo campo de juego.
¿Y los blogs?
Tienen que paliar el temporal de esta moda. La blogosfera hace tiempo que se dio cuenta de la importancia de los nichos, tanto locales como temáticos. Llegan ahora tiempos de popularización y de asunción de esta herramienta como una vía más de comunicación. Una vía personal y social, aunque no tan abierta a la participación como la de las redes. Una herramienta que se está asentando pero que no debe perder el miedo a innovar y a probar, saliendo al encuentro de las redes sociales, tal y como intenté mostrar eligiendo a Manuel M. Almeida para la entrevista que publicamos hace unos días. Hay que desarrollar buenas herramientas y canales para cuidar la red social que se puede desarrollar en torno a una bitácora.
¿Dónde comparte la gente información?
Al principio, sólo unos pocos podían publicar información con un alcance considerable. Luego llegaron las páginas estáticas, que abrían una ventana a través de la cuál la sociedad pudo llevar su voz a la calle, una vía a la que pudieron acceder cuando la blogosfera comenzó a abrir la puerta que nos separaba del cautiverio de la comunicación de masas vertical. Pero aún no todo el camino está andado. Las redes sociales vienen a poner otro escalón más a la organización social. La gente genera cantidades ingentes de información y ahora ya no tiene una sola vía de expresión. Puede bloguearlo, microbloguearlo, retransmitirlo o compartirlo entre sus contactos de su red social.
El caso del último atentado de ETA
Se me viene a la cabeza, hablando de todo esto, el caso de la comunicación ciudadana que generó a su alrededor del último atentado de ETA. Los medios tradicionales se preguntaban cómo podía ser que apenas un puñado de personas se pusiera en contacto con ellos para publicar material gráfico o impresiones del incidente siendo, como fue, junto a una facultad de comunicación. La respuesta es sencilla, los jóvenes que estaban allí no están con los medios, ni de coña.
Y dónde estarían esos jóvenes, personajes involuntarios de aquella barbarie… ¿En los blogs? Tampoco. En un momento así no querían la soledad de un CMS en el que volcar lo que veían, preferían que les arropase la interacción y les calmase la interacción que las redes sociales ofrecían en ese convulso momento.
Ramón Salaverría, profesor en ese mismo campus, aprovechó su clase el día después del atentado a hacer una pequeña encuesta entre sus estudiantes de periodismo. Un 10% mantiene blog personal, pero sólo 1 publicó un post ese día sobre el atentado. Pese a ello, el 90% se conectó a Tuenti para compartir imágenes e impresiones del atentado.
¿Y aún podemos decir que las cosas no han cambiado? Los blogs no han muerto, siguen de parranda, pero las redes sociales empujan muy fuerte y hay que analizar bastante este movimiento. Pase lo que pase, cambien un medio por otro, lo llamemos Twitter, blog o Tuenti, lo que importa es que prevalece la conversación.



